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Mostrando las entradas etiquetadas como poemas

Perros guardianes

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  Niña, ojos de espejo, en silencio me sonríes desde tu encierro, pero, ea ahí, tu perro ácido can guerrero, guardián y fiero, vigila el umbral inquieto. Inquieto. Matando a mis mensajeros, es la tormenta de ellos. Pero tú me gustas, niña, es tu colibrí de sueños que en tu cárcel de arena, él se apena y yo me apeno, y tu lobezno me ladra por si acaso no te quiero. Un gran perro dragón de colmillos de acero que no duda en morder si me acerco primero. Yo le arrojo galletas con sabor a luceros pero nunca se rinde el maligno can viejo. ¿y que pasa linda reina si de pronto yo te quiero? ¿o si no estás segura pero quieres saberlo? ¿y si es más que palabras? ¿y si es más que deseo? Yo también tengo uno con zarpas de mucho celo, que olfatea el menosprecio y el dolor desde lo lejos. Pero le enseñé a sentarse, a nunca atacar primero, a estarse quieto y echado si encuentro ojos de espejo. Mi dulce niña entintada, de...

Una nube para Susej

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Veloz en un instante de emoción robe del cielo en un descuido un poquito de celeste algodón para hacerte un nuevo amigo. Lo moldee como arcilla blanca y lo coci en el mediodía. Comprueba si te hace falta que esta cálido todavía. Aunque mi amor para ser de ti, ya es de ti y nada más necesito, te obsequio para verte feliz: una nube que parece un conejito. Carlos Garcia Torin ¿Quieres leer más? Pez espada Capricornio Amaltea Voluntario

Guerrera

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Besa el estandarte de tu gozo, guerrera, lucha con ansia por la patria de la gloria. Muerde despacio la firme bandera que te dará el licor de la victoria Arrebata con tu lengua la libertad frente al dulce enemigo que te esclava. De los dos es plácida la oportunidad aunque mi espada te apunte a la cara. Aprovecha la ventaja que gustoso te permito. Mi estrategia es luchar sin mover mis naves contra el filo de tus dientes exquisitos, tu lengua danzarina y labios suaves. ¿Te parece esta batalla una paradoja? de rodillas me vences entregada en lo intenso. Aunque parece que gano, dejo que tú escojas, soy yo quien se rinde en tu cálido silencio. Lame donde ninguna herida nadie me hizo, Libertadora, devora mis tierras conquistando hasta que mi capital se abra Triunfa en la nieve viviente del paraíso. Sorpréndete. Tu puedes, tu boca aplicando derrotarme sin decir una palabra. Carlos Garcia Torín ¿Quieres leer más? Quiero quieres Estaré yo La verdad

Quiero quieres

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Te quiero desnuda y recostada. Recostada. Estas hecha de las sustancias sensuales de la tierra y quiero tomarte. De tus caderas quiero las mías impregnadas y separar pedazos donde mis manos se encierran, y quiero devorarte. Desnuda puedo lamerte entera, preparada en cada rincón por mi lengua para la guerra, y quiero conquistarte. Intenso entrar en cada vereda reservada, ningún espacio estrecho a mis ganas se cierra, y quiero saborearte. Recorrerte. Correrte, y encontrarte, en tu cáliz húmedo y personal derramarme si me quieres engullir. Tus entrañas con señales incendiarte de flamas blancas, gota a gota desarmarme si me quieres adquirir. Y si te pierdes y quieres volver, en tu vientre cada trozo de carne que desees arrancarme si te quieres venir. Carlos García Torín ¿Quieres leer más? Estaré yo La verdad Pez espada

Pez espada

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  Me retas a conquistar el mar dulce y terrible pez espada. Aunque tiembla en el temor de amar tu pequeño pecho de hada, y prefieres retozar …pues nada. Tus aletas de plata marina, letal y ardiente pez sable, tienen esa sustancia divina que en mis redes es deseable …¿quieres que te hable? ¿Acaso presientes algo en mis naves, bello, hermoso pez alfanje? ¿Acaso posea mis dedos la clave que libere las aguas de tu carne y vueles convertida en ave? …¿quién sabe? Sin el viento del sentimiento aventurate en mis costas, pez filoso. Tu carne es rica y de sabor intenso y si quieres ser mi alimento …yo gustoso Redescubre la perla de tu pasión mi pequeño pez estoque, tu marino y azul corazón que todo lo pone a consideración solo nos hace una petición: …que te toque. Es tu marea de luna llena, femenino pez espadachín. Disfruta las redes y el arpón sin pena, mis manos hechas de sol y arena y goza del océano sin fin …de mí. Carlos García Torín ¿Quieres leer más? Capricornio Amaltea A través del m...

Capricornio Amaltea

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    Se llegan a ti traidoramente, amiga, por la espalda esperando tomar desprevenida tu cola de sirena, y contigo luchan, hieren, pierden, huyen, callan, y no sobreviven a tu mirada oscura de madera… No te conocen. Te encuentran pero no te hayan, y como no son de lo alto, tampoco te esperan. ͼ Quien ve las peñas de la isla salpicadas de sangre y en la montaña huesos rotos en las esquinas, cree que eres animal salvaje, lleno de hambre y dibujan que tu alma es firmemente mezquina. ͼ Yo sé que solo quieres beber del cielo al tocar la cima. Y tu tesoro, lejos de las moscas, cuidar, lejos del enjambre. ͼ Y aquí vine, del camino recogí las flores que vi. Yo las he plantado subiendo por el sendero que usas para que, si alguien necio te acusa, al menos tú jamás cedas a pensar el mismo mal de ti. Defensiva tal vez estás, espero que no temas de mi luz. Si he de morir que sea aquí, frente a ti, en el filo esmeralda de tus dientes de pantera ...

Azul

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Deseé, linda, el azul del cielo guardar como un don para ti, lo juro. Difícil. Me enfoqué bastante en ello con un tierno y plácido conjuro. Aproveché para crear con palabras mientras dormían tus ojitos de hada. Iba a sorprenderte cuando los abras con un mil cajitas emplumadas. La noche se hizo mágicamente. Cada cajita alzó sus dulces alas y de mis manos salieron volando lejos. Cuando busques en el cielo azulmente, si no lo ves, afina tu mirada clara que de ello vestí a los azulejos. Carlos García Torín ¿Quieres leer más?  Voluntario Alessusan En el aire

Voluntario

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Dijo: ¿un voluntario? Dije: yo. Solo quise estar vivo para amarte. Dijo: saca el agua. No te guardes. No te guardes. No te guardes. No te guardes, ni te repitas en el viaje. Del rio no regreses hasta que no seas el mar, hasta que no seas pájaro, ni rocío en el sendero, y te hayas vuelto un trago en un vaso de cristal, y seas ardiente beso, y fría ampolla por el fuego. Hasta que no seas hombre, mujer, y hayas sido rata, gusano, vaca, perro, no vuelvas hasta que decidas llover para ser coliflor y auyama en un cerro. Intenta estar presente hasta en la escoria, y en el aliento de una voz en canto, en el blanco y el rojo de las magnolias, y en el verde florido de un palo santo. Dijo: saca el agua. No te guardes. No te guardes. No te guardes. No te guardes, ni te repitas en el viaje. Hasta que no seas abeja, obrera, reina, y miel, hasta que no seas inundación de espanto, y seas espalda, y tinta del tatuaje en la piel, y te dejes secar en el fondo de un cántaro, no regreses hasta que no te co...

Quiero ofrecerte esta noche

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Quiero ofrecerte esta noche, mi hechicera. Esta noche que no es clara, ni emotiva; no posee estrellas que titilan ni una luna blanca de poesía. Más que cálida, es caliente esta noche con velo de neblina; noche de bronce en las venas, noche de pena y ambrosía. Mi hechicera, esta noche tuya, es mía. No me acompaña nada más. Ni una copa, ni un libro, ni una voz, Solo un azote vestigial del verano que me lleva a tu alma y a tu mano, y a la magia de fuego que destilas. Quizás es más que eso, vida mía, pero no lo reconozco todavía. Cuando entré en la sombras arrojado bruscamente por la tarde, tú no aparecías… Las estrellas se encerraron con recelo, la luna se perdió de su estadía, y tú no aparecías… ¡Qué noche tan maligna y tan vacía! Porque tú no aparecías… Recogí esta noche para ti. Su calor, desorden, melancolía, son sobre de mi carta del día. Tanto hay en esta noche de mí, amor, que tal vez se hila la oscuridad con hebras mías. ¿Cuántas horas son la noche, mi hechicera? Tanta noche como ...

Soledad del mago

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  La soledad de un mago tiene signo de quimera. Mientras hay tormenta sobre el mar la noche cruje, y solitario, herido de ausencias el capricornio espera. Hay quien dice que el monstruo cruel ruge; pero el mago sabe, estudia; él aprende, y ama; él conoce y no se rinde, ni ante el mito huye: cálido secreto guardado y protegido, desea… No es tal rugido lo que trae el viento del verano, sino un llamado. Súplica desgarrada y sincera por un anhelo de esencia y de lo arcano. Es un hecho; con las velas alzadas navega, y cuando la aventura le acerca a su quimera porque comprende su celo, no se desespera, sino que con respeto le saluda con la mano. La ventaja del agua, es que no hay fronteras, y se funde para ellos lo infinito y lo cercano. El mago tiene un arte que todo desordena, y en el caos, en esfuerzo de sudor y pena nace el amor... El amor del capricornio es humano pero tiene una paciencia de pantera. La soledad de un mago tiene primavera, un viento tibio que va cargando vida florece...

Procyon

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  Contigo nadie tiene corazón cachorrito de spitz, Procyon.   Perro yuso y desventurado. Mientras otros chuchos cazan osas pequeñas, y libertas raposas, o liebres cósmicas sensuales,   tú debes conformar tu atención en vigilar tus fragmentos astrales. Tu compañero tiene nombre de payaso borracho y pobre de los carnavales.   Pero yo te adopto fiel amigo, modal lazarillo del mago, tu no pides casi nada:   solo un poco de real cariño, un huesito de lo que hago, y que nunca te suelte una patada. Carlos García Torín  Para leer más: Las Estrellas Han Cambiado Caer el rayo

Ráfaga de Invierno

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  Por Carlos García Torín Hay una violenta ráfaga de invierno enredada en tu cabello, niña mía. Parece una serpiente enloquecida y celosa, con ojos de zafiro triste, oculta en la espesura de tu cabello negro vigilando el pórtico de cuello.   Fría al tacto. Cuando dices que el amor te fracasó en las manos es más fría, dices que nada te falta, y que estás satisfecha solo tú, tú sola, y la viperina de mármol se acomoda bajo tus rizos descuidados en rebelde ola.   Allí, con exceso de posesiva la maldita se eriza cuando te siembro un beso, parece dar vueltas inquieta sobre tu hombro sin peso, y procura sacarte del cuello la semilla viva que dejó plantado mi beso de locura.   Tiene tiempo habitando sin alquiler ni derecho ese jirón de invierno, que se siente ante mi acercamiento cálido como invasor descubierto por ocupar no solo el pelo, sino la mente, el corazón y el pecho.   Ven que te la quito, y te revistes de nuevo de la tibieza de...