Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Prosa

Pollito letal

Imagen
  Era una vez un pollito.  Levantó una pata, levantó la otra, levantó una tercera, y otra; sorprendido descubrió que habían más y siguió:  —5, 6, 7, 8, 9, 10, 11...—además, pinzas. Cuando hubo levantado todas reconoció que no era amarillo, y que ser el único pollo sin plumas debajo de aquella cálida gallina era algo distinto. Buscó entonces la posibilidad de una nueva vida con propósito como un audaz y peligroso ciempiés. Carlos García Torín ¿Quieres leer más? El sello de cera Sembradores de vida Alessusan

Sembradores de vida

Imagen
  Por Carlos García Torín La nave plateada descendió lentamente sobre el suelo posándose sin ningún estrepito, había sido un viaje muy largo desde la lejana estrella que miles de años después los habitantes de aquel mundo llamarían impropiamente Alpha Centauri. Si más tarde uno de nuestros habitantes hubiera presenciado la conversación de los tripulantes para poder entender de qué hablaban tendrían necesariamente que haberle interpretado antes, pero era imposible, unos 25mil años de este mismo mundo separaban a estos visitantes en el tiempo, espacio de cualquiera en nuestro entorno. Aun así, la conversación interpretada pudo haberse escuchado así: — 17 horas de viaje le dejan a cualquiera las alas cansadas…—mientras se masajeaba los hombros y el cuello. — ¿la derecha o la izquierda? ¿Cuál de las cuatro? Oh, No importa, te daré un analgésico para ambos lados cuando volvamos. Por ahora dejemos a la pareja aquí, terminemos esta misión y vayamos a comer “cerveza” (algo intraducible que...

Abejas de fuego

Imagen
Por Carlos García Torín                En la ciudad de Terence, el reino más importante de Arthe, sucedió hace tiempo, — tanto que la ciudad todavía no tenía nombre que alguien recuerde y la Fuente de La Sirena estaba reciente en su lugar frente a la entrada del nuevo palacio — que el joven príncipe de la ciudad llegó a mediodía en su caballo, probablemente de una partida de caza en la que no hubo éxito. Tomó de la alforja del caballo una polvorienta copa de plata y se acercó a beber de la fuente. Cuando metió sin prisa la mano en la fuente, al mismo tiempo vio una pequeña nebulosa, diminuta y dinámica abeja bajo el agua, que sin darle tiempo a reaccionar se posó en su mano sumergida y le picó, estallando luego en una llama acelerada y fugaz bajo el agua misma, extinguiéndose. Al príncipe aquello le pareció extraño y doloroso, pero como no sabía explicarlo, de momento lo dejó así. Así lo cuenta la joven maga que desde el otro lado de la fuent...

Annie, la muñeca que camina sola

Imagen
  Por Carlos García Torín — Feliz cumpleaños dulzura… Jenni recibió su regalo con alegría. Al poco rato de jugar con la muñeca sintió un ahogo. Primero confusión, luego temblor y rabia. Cuando las enfermeras entraron notaron que se contenía. De pronto soltó una carcajada estridente y desquiciada. Nunca habían visto una parapléjica reírse así. Fotografía original de: Irum Shahid

Alesussan

Imagen
  Por Carlos García Torín El Archimago tiene dos hijas: Alej y Aleg. En casa del Archimago las niñas reciben su educación, la mejor que un padre puede brindar, pero aun así van a la escuela para leer y escribir, sumar y restar, como todos los niños de la ciudad de Terence. Por las mañanas, la mayor de las dos, Alej, se prepara para ir y a la vez acompañar a su hermana menor. Es la más responsable, y sin embargo la más traviesa, la que de vez en cuando prepara las aventuras en las que se meten ambas hermanas. Ese día en la mañana el Archimago se despidió de las dos con un beso, confiado que estaría bien ir a la escuela por sí mismas. Nada de eso fue ningún problema, porque Alej, como hija mayor preparó todo correctamente. Aleg también estaba satisfecha del desayuno y siempre parecía emocionada. Solo tenían que atravesar el mercado, dos calles hacia el norte y luego el Puente de la Encina, desde donde su padre en la parte alta de la torre principal de la Academia, sin que ellas lo su...

La gitana

Imagen
 Por Carlos García Torín La hermosa gitana extendió delante de él 22 cartas boca abajo. —Arcanos mayores. Si desea salir de la oscuridad, su viaje comienza por descubrir ahora quien es. Axel miró las cartas frente a él, expuestas en un abanico como si se tratara de un juego, y le hizo pensar en el azar. Siendo así, podía elegir cualquier cosa, sin criterio de propósito en la elección no hay acierto ni desacierto. —mi querido amigo, nada sucede sin una razón. Tome una con confianza, hasta el azar es parte de las piedras que tapizan del camino, nada importa meditarlo mucho— dijo, como leyendo las dudas de su mente y mirándolo con profundos ojos de ser mitológico. La gitana poseía labios rabiosamente rojos sobre un rostro cálidamente claro, cabello rizado, espeso y oscuro, y voz sensual, áspera y provocativa, pero nada de esto parecía conmover aquel hombre, su capacidad de deseo parecía plegada debajo de su tristeza y desaire. —no hay propósito en mi camino… —se equivoca. No...

La hipótesis

Imagen
  Por Carlos García Torín La princesa se sirvió ella misma un poco de té de limón con durazno y lo paladeó, perfectamente dulce y cálido como el beso de un padre para una hija, pero como líquido fragante y en una delicada taza de porcelana. Atentamente prestó atención a su maestro de lingüística, un hombre maduro de rostro agradable y ojos avellanados y profundos, de gestos tranquilos y reposados. —El presidente de Francia es sabio; el actual rey de Francia es sabio; el señor Pickwick es sabio— dijo el maestro. Mientras escuchaba, la princesa se sirvió también un bizcocho y parecía masticar junto a la mermelada de guayaba las tres declaraciones. — ¿comprendes las diferencias de estas tres declaraciones en su contenido ontológico? ¿Puedes decirme cuales de ellas son verdaderas y cuáles falsas? La princesa, solo para ganar unos segundos de reflexión en su subconsciente privado alzó la tetera con la pretensión de una cuarta taza, levantando como si una mano invisible limpiase ...